Antes que nada, deseo aclarar que soy Profamilia, pero más allá de ello amo promover la salud emocional, física y espiritual para poder así llegar a ser una familia funcional. Antes de continuar deseo de una vez aclarar el significado de la palabra disfuncional. Lo disfuncional se refiere a nuestra forma de interactuar en una relación, y puede darse dentro de una familia integrada, una familia monoparental (donde solo está uno de los padres) o una familia ensamblada (segundas nupcias donde ambos tienen hijos de la relación anterior.
Como bien dicen los expertos en el tema, lo que define a una relación disfuncional es cómo nos hablamos y tratamos y si hay respeto o no dentro de la relación. En un estudio realizado se encontró que un 35% de familias presentan disfunción leve, disfunción moderada un 30%, disfunción severa un 20%, mientras que un 15% tiene buena función familiar.
Encontré una frase que me motivó a compartir este mensaje contigo que dice: “El divorcio no es un fracaso, es una pérdida en la que hay mucho que aprender, sanar y procesar”. Repito, no promuevo el divorcio, pero pienso que quedarse en un matrimonio infeliz por los hijos es algo que socialmente puede inclusive llegar a considerarse como un acto de amor, pero no lo es. Cuando los hijos son conscientes del infierno de la relación de sus padres, ellos mismos pueden llegar a pedirles que se separen.
Quedarte en relaciones infernales por tus hijos no es amor. Los hijos no valen la pena, valen el amor. ¿Sabes por qué? Porque lo valioso para ellos además de recibir nuestro amor, es aprender a valerse por ellos mismos y vivir en paz. Y la forma violenta o indiferente con que te puedas estar relacionado con tu pareja es un pésimo modelo que están aprendiendo para relacionarse ellos en el futuro con su pareja e hijos.
Algo súper importante es que a la hora de tomar la decisión de si te divorcias o no, por favor no antepongas las cosas materiales, tu comodidad o intereses económicos porque el precio a pagar es muy alto: 1- Una psicología enferma para todos los miembros de tu familia. 2- De esa manera les estás enseñando la forma de vivir amargados, resentidos, con falta de ilusión, depresión, ansiedad y amargura.
Los padres maduros que saben definir con su pareja si todavía su relación es viable o no, podrán tomar una decisión que en general lastime menos, acción que facilitará que se conviertan en mejores padres, porque antes nublados mentalmente por los pleitos y diferencias no permitían centrarse en la tarea de la parentalidad sino en las funciones del ego: tener la razón, vencer al otro y en que las cosas sean a su manera.
Si luego de analizarlo muy bien tomaste la decisión de divorciarte de tu pareja, ten presente que antes, durante y después de ese tipo de decisiones y procesos, los hijos pasan por una montaña rusa de emociones que les hacen sentir inestabilidad, vergüenza, ira en contra de los padres, ansiedad, cambios en la parte académica, alimentaria, sueño. Hazles el menor daño posible. Busca ayuda psicológica para que puedan darles a sus hijos de la mejor manera posible la noticia.
Carolina Alcázar