¿Qué pasaría si soltamos el miedo? 

Reflexionemos por un momento sobre ¿qué es el miedo? Y si tiene pros y contras.

Los estudiosos del tema nos dicen que el miedo es una emoción ancestral que nos vincula con nuestros antepasados y con otras especies.  Que es gracias al miedo que hemos crecido como especie, porque nos ha permitido subsistir, nos lleva a cuidarnos del peligro y a reaccionar para preservarnos.  

Los pros y contras del miedo

Cuando tenemos miedo, el cuerpo se dispone a la defensa, al ataque, a la huida, a estar alerta. Las pupilas se dilatan para ver mejor, la sangre  se distribuye en los miembros −piernas y brazos− para la huida y defensa, la sangre del cerebro se concentra más en el cerebelo para favorecer al equilibrio y la coordinación  y no tanto en el cerebro frontal donde nuestro cerebro pensante, creativo, no necesita estar óptimo para pensar ni ser inteligentes ni tener rapidez mental en ese instante.  El objetivo del miedo es mantenernos con vida.   Pero si el miedo se vuelve crónico y persistente,  subirán los niveles de adrenalina y cortisol que inhiben las defensas, debilitando nuestro sistema inmune. 

Si vemos el miedo como algo malo, como algo que debemos rechazar o resistir, en vez de afrontarlo lo convertiremos  en un contrincante al que hay que ganarle, perdiendo así la gran oportunidad de cambio que trae consigo de abrirnos a nuevas vivencias. Al ser niños aprendimos socialmente que cuando aparece el miedo lo primero que debemos hacer es tratar de pensar en otra cosa, creer que ya va a pasar, poner música, encender luces, buscar distractores. De ese modo nos evadimos, o simplemente nos paralizamos.

Efectos del miedo tu cuerpo

Como cualquier otra emoción el miedo produce cambios en el cuerpo, en la psiquis, en nuestras conductas y acciones.  Hemos de prestar atención porque las energías que son arrastradas por el miedo se pueden apoderar de nosotros en diferentes medidas y toman el control de nuestras decisiones, de nuestras metas y hasta de lo que nos permitimos o no soñar.

Pasos para transformar el miedo en una oportunidad de cambio, de profundo autoconocimiento, de desafío, de superación, de auto motivación.   Mi propuesta: Identificá tus miedos.  Sentir es sanar.

Al otro extremo del miedo no está la valentía, está el ser temerario (exposición excesiva a situaciones de riesgo o peligro de pérdida o daño, sin medir las consecuencias).   La valentía no es no tener miedo. La valentía es el camino de en medio, es aquel espacio en el que sostienes tu miedo mientras avanzas.  

El miedo es el guardia de la “zona de confort”.  Surge ante la menor duda.  Está al servicio del cerebro y del cuerpo.  El oro del miedo está en darte cuenta de que estás sintiendolo cada vez  que pierdes la paz.  

Sentir es sanar.  No puedes sanar nada que no hayas reconocido que has experimentado.  Date permiso a reconocer todo aquello a lo que le tienes miedo. Has una lista en la que puedas reconocer, sin importar su tamaño, todo aquello que te da miedo, reconocerlo no te hace ni debil, ni inútil, ni menos hombre.  Te hace humano.  Todos en mayor o menor medida los hemos sentido.  

Cuando hayas hecho tu lista preguntate si ¿es solo eso o hay otra cosa más? ¿Estás negando u ocultando otra emoción detrás del miedo? ¿Qué te viene a decir el miedo? ¿En qué parte del cuerpo lo sientes? ¿Qué o quién está detrás de ese miedo? ¿Cuándo empezó? ¿En qué circunstancias ocurre? ¿Con quién? ¿Aumenta ante una situación o persona específica? ¿Alguna fecha o lugar? ¿Cuán consciente eras de tus miedos antes de hacer esta lista? ¿Evitabas algo con el miedo? ¿En qué te era o es funcional?  ¿En qué te resta y o en qué te favorece tener ese miedo? A esto último puedes llamarlos beneficios secundarios.

Suelta. Vive el presente. Se valiente.

Irremediablemente vamos a vivir cosas que no son agradables y no podremos evitar.  Las pérdidas generan dolor que no se podrá evitar: divorcio, diagnostico de enfermedad terminal, muerte, accidentes, etc.

Los seres humanos somos capaces únicamente de percibir el 1% de la realidad.  Dejar de decirle a la vida cómo deben suceder las cosas o soltar las expectativas sobre los resultados significa, que has podido reconocer que  lo que creíste que era la verdad era tan solo tu percepción e interpretación.  Que lo que pensabas que era lo mejor para ti no necesariamente lo era.   Te invito a soltar el control, hacerlo nos lleva a experimentar situaciones que nunca imaginamos.   Estamos tan acostumbrados a ser gota que olvidamos que somos parte del mar.  Desapegate del resultado, te dará paz.  Ánimate.  Ábrete a lo nuevo, a lo no explorado.  Aquí y ahora haz lo que está en tus manos hacer con los talentos que ya tienes. La valentía es sostener el miedo mientras avanzas dando gracias por lo que ya has obtenido.   ¿Qué crees tú que pasaría si soltaras tu miedo?

Carolina Alcázar